Paralelo Bar, ¡vivito y birreando nuevamente!

Hace poco más de un mes atrás, Paralelo festejaba la despedida de su primer hogar, y ahí estuvimos. Anoche, los chicos abrieron las puertas del segundo, y al pie del cañón, volvimos a estar presentes.
Con la excelente atención y zarpada onda que tanto los caracteriza, ahí estaban los 9 amigos que se encuentran detrás de este emprendimiento cubriéndose y dándose una mano mutuamente para que todo saliera perfecto.

Levantando vasos vacíos, llenando otros tantos, colaborando en la elaboración de tragos, corriendo con platos recién salidos, abrazando a amigos y conocidos que no veían desde hace semanas, con sonrisas inmaculadas y gotas de sudor por tanta corrida y laburo hecho antes y durante, ahí estaba el team que levantó flor de monstruaso en medio de esas cuadras de Palermo donde cada bar se respeta, no eleva la música más que el de al lado y los vecinos son parte de la fiesta: Gorriti y Acuña de Figueroa, al 3972 si querés más precisión.

La fachada imponente cubierta de madera y una rampa antideslizante apta para todo borrachín, son parte de la entrada a un salón larrgo larrrgo, con casi media superficie duplicada en un sobrepiso que a la vez actúa de techo de la barra interminable. A lo lejos, percibís ya un par de murales florales y bien vivos, mirando hacia arriba, estructuras de hierro y un gris oscuro tan característico de Paralelo, permiten destacar la viveza de los verdes de cada potus que cuelga del balcón; en lo que respecta a mesas, la variedad de sillas, banquetas y barra permanecen intactos pero obviamente se agranda la cantidad de espacio para disfrutar la noche sentados, y por último pero no menos importante ni destacable: desde que entrás, lo primero que te llama la atención es la pizarra de birras con casi el doble de canillas de las que contaban en el anterior bar y, apenas te acercas a la Caja, ¡desde un monitor tenés la pizarra en vivo de la App de GPS Birra con todas las canillas pinchadas!

Con #Novio a mi lado, mientras nos asombrábamos de lo lindo que se veía todo y de lo lleno que estaba a pesar de no ser más de las 21.30 hs, al fondo de la barra, donde con el ticket que te dan en caja vas a cambiar tu birra, nos esperaba Tomi con brazos abiertísimos y un entusiasmo por querer ubicarnos lo más pronto posible en un espacio.
Pintó barra, y qué linda que es por favor. En todos los sentidos lo digo eh. Estéticamente, es un mesón de cemento con un acabado de laca -o no sé qué- bien brilloso, laaaargo y con bastante profundidad, lo que permite que los vasos vacíos que la gente va depositando o que los platos del morfi que uno está clavándose, no molesten a la entrega de tragos y birra que viene desde el otro lado. Místicamente, no hay silencio que tolere la barra, por la gracia de los empleados, por la dinámica que se vive, por la cercanía entre banquetas para poder escucharse uno con otro, por todo eso, creo que es uno de mis espacios preferidos cuando momentos quiero disfrutar.

Para entrar en sintonía, las primeras pintas marcharon llenas de una 449 IPA de Okcidenta y una Criminal Red de Güira, impecables ambas, no había dudas.
Y, yendo a lo rico y tan esperado, de la carta habitual pero con un par de estrenos, optamos por arrancar por el sandwich de ojo de bife con queso, cebollas y mostaza dulce en un pan tipo ciabatta con la esponjosidad de una nube, y por una cazuela de albóndigas de cerdo acompañadas con un dip de mostaza y peras. Si ya de por sí, no te tienta, sólo te pido que antes de hacer alguna carita, vayas y lo pruebes. ¿Qué decirles mis queridos amigos? No dejo de pensar en la ternura de esa carne y en el sabor que rebalsó de amor a mis papilas gustativas…

Para la segunda ronda de cervezas y luego de un par de vasitos de agua, el calorcito ameritaba unas NEIPA, una Mini de Strange Brewing para Novio y una Caprichosa de GPS Birra junto a Rabieta para quien escribe. Dos delicias que como en mi caso, a pesar de no conocer el caribe ni ningún all-inclusive, un trago de éstas me hace volar cientos de km y seguido al aroma frutal viene el del mar.

En la panza, todavía quedaba un ambiente vacío, y por esto optamos por seguir por mis tan amadas papas Paralelo, con lluvia de bondiola braseada, cheddar y verdeo, y unas mollejitas con chips de mandioca que estaban en su punto exacto con una crocantés externa y una ternura por dentro. Para esto, el remate es la foto que sigue:

Ya con poco aliento de comer hasta casi no poder respirar, las últimas copas se llenaron de una Session IPA de Güira y un vermú tirado La Fuerza -que me sorprendió muy para bien por su frescura y sabor- y nos fuimos pa’ fuera a disfrutar el espíritu que se vive en la vereda, algo tan típico de ellos también.

Para ir cerrando y dejándote googlear cómo llegar hasta ahí con un bondi -pues no vas a poder salir manejando de ahí, claro-, te aseguro que cada vez que visito este lugar me voy recargada de una energía tan linda, me siento tan bienvenida, que no veo la hora de volver nuevamente y, entre otras cosas, disfrutar también de mis papas fritas preferidas. Listo, lo dije.

Espero que si aún no lo conociste, le des una y mil oportunidades. Si ya fuiste a la primera casa, vuelvas a visitarlos en esta, y si anoche estabas y lo disfrutaste igual que yo, agradezcas a todos los que están detrás de esto esmerándose y dando lo mejor para nos.

Te escribo pronto para vernos en la próxima que pinte, #conbirraybonete guachen!

Mi Birrácora.-

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